jueves, 6 de mayo de 2010

LA ENCAJERA






Pero, como se sabe, la industria verdadera de Brujas es el encaje, y el escudo de la ciudad pudiese tener a una encajera de torso inclinado. Llegará el día en que dejemos de lado la heráldica a base de buitres y milanos. Entonces el escudo de cada ciudad tendrá a su obrero ejemplar, forjador, minero o tejedor. La Edad Media nos dejó su milenaria y estamos detenida en ella, viviendo esa que Vasconcelos llama su clasificación de edades, la del guerrero-soldado, cuando no la del guerrero matón.


Hay una calle de encajeras y en un limpio silencio se puede oír el pulso de los palillos que chocan. La muchacha de Brujas nace encajera, como la de Nueva York nace mecanógrafa: pero de una a otra va lo que de una página de Domenico Cavalca a otra de Mr. Marden. Nace la niña brujense entre este tintineo seco que parece de marfil, aunque es de madera, y ve a su madre de la mañana a la tarde sentada en el umbral de su casa, con un toque de claridad en la cara y con la almohadilla clásica en las rodillas. La vejez se marca en la mano que va secándose y entonces ella recibe los palillos que no soltara sino también cuando su mano amarillee y se endurezca. Suelen éstar en grupos delante de los cuales se detiene el turista, grupos como para Maeterlink, agobiados de silencio, sin más que esa agitación de las manos menudas. Parece la mujer entonces como más vieja por la quietud; alguna cosa hay en su trabajo de rito que el que pasa no entiende y alguna cosa secreta en ese juego ven una simple hebra de hilo que poco a poco va dejando caer hacia un lado un dibujo perfecto.



El acaparamiento comercial de encaje no ha penetrado en Brujas todavía. Y aunque las tiendas de lujo tengan sus vitrinas llenas de la mercadería preciosa, hay mucha menuda venta. La casita de la encajera suele poner hacia la calle una pequeña ventana que ofrece la obra de la semana.












Gabriela Mistral: Poetisa chilena . En 1922 publica su primera obra. Viajó por varios países tanto de América como de Europa.

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1945.

Falleció en Nueva York en 1957.




Riqueza
Tengo la dicha fiel

y la dicha perdida:

la una como rosa,

la otra como espina.

De lo que me robaron

no fui desposeída:

tengo la dicha fiel

y la dicha perdida

,y estoy rica de púrpura

y de melancolía

.¡Ay, qué amante es la rosa

y qué amada la espina!

Como el doble contorno

de dos frutas mellizas,

tengo la dicha fiel

y la dicha perdida....