martes, 22 de diciembre de 2009

EL ORIGEN DE LA MANTILLA ESPAÑOLA (II)

Foto: Museo Sefardí de Toledo
Mujer sefardita de la Edad Media


LAS ESPAÑOLAS DE LAS JUDERIAS

Las mujeres judías vivieron bajo la tutela del hombre al igual que sus coetáneas de las otras dos religiones. Se dedicaban al cuidado del hogar, ellas eran las encargadas de la preparación de la comida según las leyes judías y de cumplir los rituales: Como encender las velas en el Sabbath. Se dedicaban a la crianza de sus hijos y a enseñarles los rituales del judaísmo.


UN POCO DE HISTORIA.

Iberos, celtas, griegos, cartagineses, romanos, suevos, alanos, vándalos, visigodos, árabes, bereberes, judíos... fueron muchos los pueblos que en uno u otro momento se establecieron en la Península Ibérica.

Los judíos convivieron con nosotros más de XV siglos. Admirados, envidados, perseguidos, necesarios, pero, su vida en la Península está llena de claro oscuros.


Hemos hablado ya de la Hispania Romana, con el desembarco romano en Ampurias en el año 218 a de C empieza el llamado periodo de dominación romana que no terminaría hasta principios del siglo V de nuestra era. Doce años les costó a los romanos en echar a los Cartagineses de Hispania, pero dominar el resto de la Península llevo más tiempo. Celtiberos, lusitanos, astures y cántabros se lo pusieron difícil por lo que hasta dos siglos después no la dominaron por completo. Fueron 7 siglos de permanencia romana, con una influencia cultural y social que desemboco en la creación de una población homogenea conocida como población hispano romana.


Hay muchas teorías respecto a la llegada de los judíos: Desde que ya estaban en la Península dos mil años a de C, o que llegaron tras la invasión de Jerusalén por el Rey Nabucodonosor de Babilonia en el 587 a. C.


No se puede confirmar la llega de núcleos de población judía en épocas tan antiguas. El momento de establecimiento como comunidad judía de la que hay constancia hay que centrarlo en la epoca romana especialmente con la diáspora que se produce tras la conquista de Judea por el general romano Tito en el año 70 d C.



Arco de Tito rememora las victorias de Tito contra los judíos (Roma)


Tras la destrucción de templo y la invasión de Jerusalén los judíos empiezan a diseminarse por todo el Mediterraneo, bien como esclavos de los romanos, o como ciudadanos libres.


En el 476 tras la caída del imperio romano la península fue invadida por tribus germánicas (suevos, alanos y vándalos, visigodos) que cruzan el Rhin huyendo de los hunos. El Emperador de Roma pacta con los Visigodos ( pueblo germánico) cederles la administración de Hispania, en contra partida deberán pacificar el país y expulsar a los otros pueblos. Los Visigodos cumplen: Los vándalos fueron expulsados al norte de África, vencieron a los alanos y arrinconaron a los suevos en Galicia y crean el reino Visigodo.



Los visigodos de Hispania eran católicos arrianos (creían que el Hijo, Jesucristo era inferior en su naturaleza al Padre) la momarquía arriana era complaciente con los judíos que ya a estas alturas se habían convertido en artesanos y pequeños propietarios dedicados a comerciar.


Es el Rey Recadero en el III concilio de Toledo quien con su conversión al catolicismo en el 585 desencadena la creación de un estado católico que tan difícil va a hacer la permanencia en la Península de las comunidades judías, estas viven una época de persecución y aislamiento apareciendo las primeras aljamas y juderías.



Mujeres sefarditas


Esta situación de acoso fue la causante del apoyo que encontraron los musulmanes entre la población judía cuando invadieron la península, vieron en ellos a libertadores, y va a ser a partir del 711 que los judíos van a vivir en sefard (nombre que se da a la Península en Hebreo) su época de mayor florecimiento. La mayor parte de regímenes musulmanes en la península fueron muy tolerantes tanto con judíos como con cristianos. Durante el Califato de Córdoba los judíos pronto empezaron a prosperar en esta nueva sociedad ocupando cargos importantes en el gobierno y destacando como médicos, pensadores comerciantes y artesanos. Con la caída del Califato y la llegada de los reinos de Taifas empieza una época de persecución nuevamente aunque siguen siendo valorados como médicos políticos y consejeros astrónomos, poetas etc. Tras la invasión de los almorávides y almohades los judíos comienzan a pasar a los Reinos Crisitanos.

En 1391 sufren un nuevo periodo de persecución con matanzas en Sevilla ( donde cientos de judíos fueron asesinados y se destruyo por completo la aljama), Barcelona Lérida y Valencia.
Una de la consecuencia de estos disturbios fueron la conversión masiva de judios, anteriormente los conversos eran escaso pero desde el siglo XV puede hablarse de los Judeoconversos estos cristianos nuevos van ser mal vistos tanto por los cristianos como por los judios.
Para los judios conversos las barreras desaparecen, escapan a posibles persecuciones y pueden ejercer libremente puestos y oficios que estaban siendo prohibido por las normas nuevas pueden casarse con cristianas y alcanzar altos cargos, pero la población judía que no quiere abandonar su fe es perseguida.

El papa Xisto VI establece una bula papal que va a permitir crear el tribunal del Santo oficio, fundada en 1478 por los Reyes Católicos para mantener la ortodoxia en sus reinos, este tribunal tiene la característica de que en España al no existir libertad de culto va a tener jurisdicción sobre todos los ciudadanos a diferencia de en otro países que solo podrá actuar sobre ciudadanos bautizados.

Los que practicaban su fe no eran perseguidos en principio por el Santo oficio pero se pensaba de incitaban a los conversos a judaizar.

En 1492 los ejércitos cristianos toman Granada (la partida a sido financiada por dos judíos conversos).

Ese mismo año se promulga el Decreto de la Alhambra, todos los judios que no acepten el bautismo serán expulsados del país. La razón para justificar esta decisión era que seducian a muchos judíos conversos para que continuaran con la práctica del judaísmo Se cifra actualmente en torno a los 50.000 el número de judíos sefarditas que abandonaron península diseminándose por Europa y especialmente el Imperio Otomano.

En España quedan los judíos conversos, que han abrazado la fe católica por estos van a topar con los tribunales de la Inquisición. Se conocen varios procesos contra mujeres conversas por mantener alguna tradición o ritual judío.
¿Como se cubrían la cabeza estas mujeres?



Novia sefardita Marruecos. Eugène Delacroix

ENRIQUE CANTERA MONTENEGRO en (Pdf ) "Vida cotidiana de las aljamas judías en la Corona de Aragón y Castilla
"Las mujeres vestían habitualmente una saya larga y lisa, que cubría desde el cuello hasta los pies, amplia en el busto y sujeta a la cintura mediante un cordón; las mangas eran largas. Estas sayas solían combinar con unas faldas amplias. Sobre la saya vestían un sobretodo, con o sin mangas, muy largo y ajustado, o un capuz. También fue muy frecuente entre las judías españolas el uso de una sobrecota abierta, con amplias y largas aberturas laterales. Entre las mujeres de los sectores sociales más elevados se utilizaban también capas o mantos largos y amplios, cogidos al cuello. Por debajo de la saya vestían una camisa de tela blanca, y se cubrían las piernas con unas calzas que llegaban hasta la rodilla. Las mujeres casadas cubrían siempre la cabeza con diferentes tocados, bajo los que recogían el cabello con una cofia. Usaban sombreros altos de tejido plisado; cubrecabezas de tela fina; un velo transparente de caída libre; o, más habitualmente, una toca cerrada bajo la barbilla. Las tocas podían ser de dos tipos: la que cubría la cabeza y el cuello hasta los hombros, con una cinta sobre la frente que hacía las veces de diadema, y la que simplemente enmarcaba el rostro dejando libre el cuello. Una costumbre típicamente hispana era que el barboquejo de los sombreros encuadrara el rostro, sujetándose en la parte superior de la frente con una hebilla o con una joya. Las doncellas, por el contrario, solían llevar la cabeza descubierta, y el cabello, generalmente largo y rizado, lo sujetaban sólo con una sencilla diadema, o formando trenzas unidas en la parte posterior de la cabeza".

Mujer judía Marruecos

Menachen M. Brayer, Profesor de Literatura Bíblica en la Universidad de Yeshiva, en su libro "La mujer judía", cuenta que era costumbre entre las mujeres judías, para salir en público, cubrirse la cabeza, y, a veces, incluso cubrirse la cara completa dejando al descubierto un ojo. Cita algunos dichos de famosos rabinos antiguos:




"No es propio de las hijas de Israel salir con la cabeza descubierta".




"Maldito sea el hombre que permite que el pelo de su esposa sea visto... una mujer que muestra su pelo como adorno trae pobreza".




La ley rabínica prohíbe la recitación de bendiciones u oraciones en presencia de una mujer casada descubierta pues descubrir el pelo de la mujer se considera "desnudez".




El Dr. Brayer cuenta que el velo de la mujer judía no siempre fue considerado como una señal de modestia. A veces, el velo simbolizaba un estado de distinción y lujo en lugar de modestia. El velo es síntoma de dignidad y superioridad de las mujeres nobles. También llegó a representar la inaccesibilidad de una mujer como posesión sagrada de su marido. El velo significaba la autoestima de la mujer y su posición social. Las mujeres de clases bajas llevaban a menudo el velo para dar la impresión de un estatus más elevado. El hecho de que el velo era señal de nobleza fue la causa de que en la antigua sociedad judía no se permitiera a las prostitutas cubrirse el pelo. Sin embargo, las prostitutas llevaban a menudo unas mantillas especiales para parecer respetables. Las judías europeas continuaron llevando velo hasta el siglo XIX, época en la que sus formas de vida se entremezclaron con las de la cultura secular circundante. Las presiones externas de la vida europea del siglo XIX obligaron a muchas de ellas a salir con la cabeza descubierta. Algunas mujeres judías encontraron más conveniente reemplazar el velo tradicional por una peluca como forma alternativa de cubrirse el pelo. Hoy, las mujeres judías más devotas no cubren su pelo excepto en la sinagoga. Algunas de ellas, como las de las sectas Jasídicas, todavía usan peluca.


Para saber más: http://cvc.cervantes.es/artes/sefarad/sefardita/llegada.htm